
El contenido sin propósito es solo ruido. Cuando publicas algo solo “por cumplir”, se nota: no conecta, no genera interacción y, peor aún, desgasta a tu audiencia.
Crear contenido con propósito significa que cada publicación tiene una razón clara de existir.
Esa razón puede ser:
- Informar
- Educar
- Inspirar
- Entretenar
- Resolver un problema
- Posicionar tu marca
- Generar confianza
- Atraer clientes
Antes de crear, pregúntate:
“¿Qué quiero que la gente piense, sienta o haga cuando vea este contenido?”
Ejemplos de contenido con propósito:
- Un post educativo que enseña algo práctico (propósito: aportar valor real).
- Un reel contando un error común en marketing (propósito: abrir conversación y demostrar expertise).
- Un carrusel mostrando resultados de un caso real (propósito: construir autoridad).
- Una frase inspiradora sobre marketing (propósito: conectar emocionalmente).


