Mi arte no está en redes, vive en las sonrisas


El siguiente testimonio corresponde a una emprendedora que ha decidido construir su camino lejos de las redes sociales. Su trabajo, enfocado en el arte del pinta caritas, se ha desarrollado principalmente a través del contacto directo con las personas y la recomendación de quienes ya han vivido su experiencia.

Este testimonio invita a reflexionar sobre las distintas maneras de sostener un emprendimiento, demostrando que no existe un único camino hacia el éxito y que, en algunos casos, el boca a boca y la experiencia directa siguen siendo herramientas fundamentales.

«Nunca me ha gustado la idea de estar en redes sociales mostrando todo lo que hago. No porque no crea en ellas, sino porque siento que mi trabajo se entiende mejor en persona. Cuando pinto un rostro, veo la reacción inmediata: una sonrisa, una mirada sorprendida, la emoción de alguien viéndose transformado por un momento. Eso, para mí, vale más que cualquier “like”.

Muchas personas me han preguntado si no temo que mi negocio dependa de las redes. La verdad es que no. Mi trabajo siempre ha crecido de boca en boca. Una mamá que recomienda mi servicio a otra, un niño que se va feliz de una fiesta y habla de mí, un evento que me vuelve a llamar al año siguiente. Así ha sido desde el inicio.

Creo profundamente que el arte habla por sí solo. Cada trazo, cada color y cada detalle cuentan quién soy y cómo trabajo. Hasta ahora, mi negocio ha ido bien, me siento agradecida y tranquila con el camino que he elegido. No siento que necesite algo más allá de eso. Prefiero que mi arte llegue primero al rostro de las personas, antes que a una pantalla.»

En un contexto donde la presencia digital parece indispensable para crecer, su historia propone otra forma de emprender. Para ella, la confianza se construye cara a cara, y el valor de su trabajo se transmite mejor en el momento en que el arte cobra vida sobre cada rostro. Su decisión no responde al rechazo de las redes, sino a la convicción de que su oficio habla por sí mismo.