El siguiente testimonio recoge la experiencia de un community manager y su forma de abordar la creación de contenido en redes sociales. Lejos de elegir plataformas al azar, su trabajo comienza con un proceso de análisis y diálogo con la marca, entendiendo su contexto, su situación actual y sus posibilidades reales.


A través de conversaciones con el cliente, se construye un diagnóstico que permite identificar qué recursos existen, qué se puede potenciar y qué aspectos necesitan mejorar. Este proceso también incluye definir hacia dónde quiere dirigirse la marca, a quién desea llegar y cómo se imagina comunicándose con su audiencia. Solo después de este análisis se toman decisiones sobre formatos, plataformas y líneas de contenido.
Cuando un cliente me pregunta en qué redes sociales debería estar o por dónde empezar a crear contenido, lo primero que hago no es hablar de plataformas. Antes de pensar en Instagram, TikTok o Facebook, necesito conocer a la marca. Conversar con el cliente es clave para entender su situación actual, hacer un diagnóstico real y saber qué existe, qué se puede aprovechar y qué se puede mejorar.
Parte de ese proceso implica preguntar hacia dónde quiere dirigirse la marca, cuáles son sus objetivos y cómo ha pensado llegar a su público. También escucho sus preferencias, lo que le gusta, lo que no, y cómo se imagina comunicándose con su audiencia. Luego analizo el contenido que ya tiene la marca, si lo hay, para identificar patrones, errores y oportunidades. A partir de ese diagnóstico es cuando se puede definir con claridad el grupo objetivo.
Con esa base, recién empiezo a pensar en los contenidos. Defino qué formato es el más adecuado según la marca y su audiencia: si funcionarán mejor los posts, los reels o las historias. Cada formato y cada red social requieren una adaptación distinta, tanto en lo visual como en lo comunicacional. No se habla igual en todas las plataformas, y entender eso marca la diferencia.
Finalmente, se construye la estrategia digital. Esta siempre depende del estado de la marca y de lo que el cliente esté buscando: crecer, posicionarse, vender más o simplemente mantenerse. Incluso hay casos en los que es necesario aconsejar una pausa o un replanteamiento. El rol del community manager no es solo publicar contenido, sino guiar, orientar y acompañar al cliente en la toma de decisiones, siempre alineadas a sus objetivos y a la realidad de su negocio.
Este testimonio evidencia que el trabajo del community manager va más allá de publicar contenido. Se trata de analizar, planificar y guiar estratégicamente a las marcas, adaptando la comunicación según cada red social y los objetivos del cliente. La creación de una estrategia sólida permite tomar decisiones informadas: reforzar lo que funciona, ajustar lo que no y acompañar al emprendimiento en su crecimiento digital de manera consciente y alineada a su realidad.
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